|
Antecedentes históricos
Milán fue fundada por los Insubres, un pueblo Celta del Norte de Italia, alrededor del siglo 400 a.C. En 222 a.C. fue conquistada por los romanos y fue desde entonces que se llamó Mediolanum (i.e. “en medio de la llanura”). Gracias a las leyes Romanas, Milán pronto empezó a controlar la industria y el mercado del Norte de Italia. Entre el siglo primero y el principio del segundo d.C. Milán se convirtió al Cristianismo y en los siguientes siglos fue fundada la primera diócesis. Con el paso del tiempo, los obispos empezaron a tomar un papel importante en la vida de la ciudad. Un particular obispo en el siglo cuarto, St. Ambrogio, se convirtió en el santo patrón de la ciudad. Durante los siglos siguientes predomina la incerdidumbre, hasta que finalemente,en el siglo décimo, Milán toma un papel dominante en el mercado gracias a la influencia política del clero y de la clase alta. Buscando una supremacía en Italia, Milán forma una alianza con imperios extranjeros, hasta los tiempos de las commune (ayuntamientos). En 1162 el Emperador Federico I de Suabia destruye la ciudad, que ya se encontraba debilitada por su política devastadora. Unos años más tarde Milán forma la Liga Lombarda, una alianza con otras ciudades del norte de Italia, que vencen a Federico I en la batalla de Legnano. Los tiempos de paz continúan hasta la segunda mitad del siglo trece cuando se crea el “Signorie“. La “Signoria” era una nueva forma de gobierno, que concentraba el poder político en las manos de un hombre o de una familia, a menudo elegida por el pueblo. Las familias más poderosas luchaban entre ellas para obtener la supremacía, pero durante los últimos años prevaleció la familia Visconti. Los Visconti existieron desde 1330 hasta 1447. Bajo su dominio, Milán floreció económicamente, artísticamente y culturalmente. Después de los Visconti, por un período corto de tiempo, Milán fue gobernada por la República Ambrosiana. Entonces la familia Sforza retomó la “Signoria” desde 1450 hasta 1535. La vida de Milán fue inevitablemente vinculada a la familia Visconti y los Sforza, y a sus alianzas con diferentes emperadores franceses. En 1535, la victoria del rey de España, Carlos V, sobre Francisco I de Francia marcó el inicio de la dominación española en Milán, que duró hasta 1706. En 1706, después de la guerra de la Sucesión, Milán cayó en las manos del Imperio Austriaco, que dirige la ciudad hasta 1859, excepto por dos cortos periodos: 1734-1737 (dominación Francesa-Cerdeña) y 1796-1814 (primero la república Cisalpina y después el Reino de Italia, bajo Napoleón I). Durante el primer período, bajo Napoleón I, Milán se convierte en la capital de la ciudad, primero de la República Italiana y después del Reino de Italia, en 1805. Más tarde, después del rápido declive de Napoleón I, Milán fue gobernada de nuevo por los austriacos hasta 1859. A lo largo de los siglos, Milán mantiene fuertemente sus actividades industriales y culturales. Bajo los Austrias, el pueblo de Milán se hace más sensible a causa de la unificación de Italia y fue un gran ejemplo de valentía para todos los italianos cuando se enfrentan al ejército de los Austrias durante la batalla conocida como de “Las cinco jornadas de Milán” (18-23 Marzo, 1848). La batalla finaliza con el fracaso de los milaneses, dominados por la totalidad de los enemigos. No puede considerarse un éxito inmediato para los promotores de la independencia italiana. Sin embargo, ésta batalla persuadió a muchos italianos a unirse a la causa de la Unificación, que tuvo lugar en 1861. Milán formó parte del nuevo Reino de Italia en 1859. Con la unificación de Italia, Milán pudo ensanchar sus fronteras a nuevos mercados y rápidamente se convirtió en el centro financiero e industrial. El partido fascista fue fundado en Milán en 1919, la ciudad en sí no se opuso al nacimiento de la dictadura, con la excepción de ciertos grupos de trabajadores de la industria y de intelectuales. Fue durante el Fascismo cuando se construyeron varios edificios como la Stazione Centrale, pero también hubo algunos ejemplos de arquitectura innovadora; la Triennale fue uno de ellos. Devastada por los bombardeos aliados, Milán estuvo en el frente con los guerrilleros partisanos contra los Nazis que ocuparon Italia en 1943 y encabezaron la reconstrucción nacional. La ciudad emergió como el mayor centro italiano del comercio, finanzas, publicidad y, recientemente, como la capital italiana de los medios, el diseño, la moda y un avanzado sector de los servicios.
|
 |
|